Tradición, experiencia y evidencia: ¿cómo sabemos lo que sabemos?
Revisión editorial:
Una abuela prepara una planta porque aprendió a hacerlo de su abuela.
Una persona cuenta que un hongo le cambió la vida. Un laboratorio observa un efecto en células. Un estudio encuentra una diferencia entre dos grupos de personas. Los cuatro producen información. Pero no producen la misma información. Ésta puede ser una de las distinciones más importantes de toda la Biblioteca.
Tradición
Una práctica que atravesó generaciones contiene conocimiento. Puede conservar maneras de reconocer, cultivar, recolectar, preparar y utilizar especies. Puede expresar una relación cultural con un territorio. Puede también ofrecernos preguntas que la investigación científica nunca formuló. Que una práctica sea antigua nos informa que existe una historia de uso. Pero la antigüedad por sí sola no demuestra que una intervención sea eficaz para tratar una enfermedad ni que carezca de riesgos.
La estrategia 2025–2034 de la OMS intenta precisamente sostener las dos dimensiones: respeto por conocimientos y patrimonios tradicionales y, al mismo tiempo, fortalecimiento de evidencia, calidad, seguridad y regulación. [S23]
Experiencia
“Lo probé y me funcionó.” Esa experiencia importa muchísimo para quien la vivió. Puede producir una observación. Puede generar una hipótesis. Puede enseñarnos qué preguntar. Lo que no permite, por sí sola, es saber con certeza por qué ocurrió. Tal vez la práctica produjo el cambio. Tal vez habría ocurrido de todos modos. Tal vez cambiaron varias cosas al mismo tiempo. Tal vez influyeron expectativas, contexto o mediciones.
Eso no vuelve falsa a la experiencia. Define qué podemos concluir a partir de ella.
Un mecanismo posible
Después podemos encontrar un estudio que muestra que una sustancia modifica determinado proceso en células. Ahora sabemos algo nuevo. Pero todavía no sabemos necesariamente qué ocurre cuando una persona consume una preparación que contiene esa sustancia. Los estudios celulares son extremadamente útiles para investigar mecanismos y generar hipótesis. No son ensayos clínicos.
Animales
Los modelos animales permiten investigar organismos completos de maneras que muchas veces no serían posibles o éticas en personas. También tienen límites. Una respuesta observada en un animal puede justificar seguir investigando. No garantiza que el mismo resultado aparezca en humanos.
Estudios en personas
Acá tampoco existe una única categoría. Un caso clínico, un estudio observacional, un pequeño ensayo y un ensayo controlado grande pueden responder preguntas diferentes y tener distintas fuentes de incertidumbre. Y un estudio en humanos no se vuelve automáticamente concluyente por el solo hecho de serlo.
Importan el diseño, el tamaño de la muestra, el grupo comparador, la población estudiada, las mediciones, los sesgos, los conflictos de interés y si otros trabajos encuentran resultados compatibles.
Por eso no vamos a usar una escalera rígida donde una fuente anula automáticamente a todas las anteriores. Vamos a preguntar qué puede demostrar cada una.
¿Entonces la ciencia tiene la última palabra?
La ciencia no es una colección de respuestas definitivas.
Es una manera sistemática de producir conocimiento que permite formular hipótesis, hacer observaciones controladas, someter afirmaciones a pruebas, explicitar métodos y permitir que otras personas intenten reproducir, discutir o refutar resultados.
Y también tiene historia, instituciones, prioridades de financiamiento, sesgos y preguntas que reciben mucha más atención que otras. Eso importa.
La estrategia de la OMS para 2025–2034 plantea fortalecer la base de evidencia sobre medicina tradicional, complementaria e integrativa. Reconocer la necesidad de investigar no equivale a dar por demostrada una práctica. [S23]
Pero de ahí no podemos concluir que aquello que no fue suficientemente investigado funciona. Sólo podemos concluir algo más preciso: todavía no sabemos lo suficiente.
Ausencia de evidencia y evidencia de ausencia
Esta diferencia va a aparecer muchas veces en Casa Ayni. Si nadie realizó estudios adecuados sobre una práctica, podemos tener falta de evidencia. Si estudios adecuados buscaron repetidamente un efecto y no lo encontraron, tenemos información diferente. Y si existen estudios contradictorios, la respuesta puede ser simplemente: la evidencia todavía no permite una conclusión firme. No necesitamos llenar inmediatamente ese espacio con certeza.
¿Y los saberes ancestrales?
No queremos convertirlos en una versión antigua de un ensayo clínico. Tampoco queremos tratarlos como supersticiones esperando que la ciencia decida cuáles merecen existir. Son sistemas de conocimiento construidos en contextos culturales e históricos determinados. Pueden conservar información extraordinariamente valiosa. También pueden contener prácticas que, vistas con herramientas actuales, necesiten revisarse. Lo mismo vale para conocimientos modernos.
Ninguna procedencia vuelve incuestionable a un conocimiento.
La pregunta determina qué fuente necesitamos
Para saber cómo una comunidad reconoce y prepara una planta, una investigación etnográfica o el relato situado de quienes sostienen esa práctica puede ser pertinente. Para estimar un efecto terapéutico necesitamos estudios capaces de distinguirlo de otras explicaciones. Para decidir qué lugar damos a la reciprocidad, tenemos una discusión ética e institucional. Ninguna fuente responde todas esas preguntas a la vez.
Cuando hablamos de «evidencia», conviene agregar evidencia de qué. Un testimonio puede documentar una experiencia y una tradición puede documentar un uso sin estimar por eso su eficacia clínica. El respeto por una fuente incluye no pedirle una conclusión que su método no permite sostener.
Cómo leer una afirmación en cinco pasos
Primero, escribí la afirmación con precisión: quién, qué preparación, qué resultado y durante cuánto tiempo. Segundo, localizá la fuente original, no sólo el titular. Tercero, identificá el diseño y la comparación. Cuarto, revisá el tamaño del efecto y la incertidumbre. Quinto, preguntá si la población y el producto se parecen a la situación que te interesa.
El sistema GRADE valora la certeza de un conjunto de evidencia para un resultado considerando riesgo de sesgo, inconsistencias, evidencia indirecta, imprecisión y sesgo de publicación. [S22] No es un puntaje que podamos asignar mirando sólo el resumen de un artículo. En esta biblioteca usamos sus preguntas como orientación, sin fingir haber realizado una evaluación GRADE completa.
Un número puede decir menos de lo que parece
Ejemplo aritmético ficticio: pasar de dos casos en cien personas a uno en cien es una reducción relativa del 50 %, pero una diferencia absoluta de un caso por cada cien. Sin el punto de partida, el porcentaje puede producir una impresión exagerada. Además necesitamos saber si la diferencia es compatible con azar, cómo se midió y qué otros resultados importan.
Del mismo modo, «no hubo diferencia estadísticamente significativa» no demuestra automáticamente equivalencia. Un estudio pequeño puede ser incapaz de distinguir efectos relevantes. Los intervalos de incertidumbre y el conjunto de investigaciones ayudan a interpretar mejor que una respuesta binaria de «funciona» o «no funciona».
Tradición sin anonimato e investigación sin inmunidad
Cuando recuperemos un saber tradicional, intentaremos identificar la comunidad, el territorio, la preparación, el uso y la fuente que lo documenta, sin convertir a pueblos distintos en una sola voz ancestral. También corresponde considerar autoría, consentimiento y límites de circulación. No todo conocimiento compartido en una conversación privada está autorizado para publicarse.
Cuando leamos investigación científica, revisaremos conflictos de interés, acceso al protocolo cuando exista y correspondencia entre resultados y conclusiones. Un conflicto declarado no vuelve falso un estudio, pero debe entrar en la evaluación. La misma regla alcanza a Casa Ayni cuando escribe sobre productos que elabora o comercializa.
Nuestra regla de publicación
Diremos qué sabemos, de dónde proviene, qué interpretación hacemos y qué sigue abierto. Si una afirmación cambia con nueva evidencia, conservaremos la fecha y el motivo de la corrección. No presentaremos una incertidumbre como promesa ni una tradición como ensayo clínico; tampoco descartaremos un conocimiento por no responder una pregunta que nunca pretendió responder.
La biblioteca cumple su función si permite volver a las fuentes, comparar interpretaciones y discutir también nuestras decisiones. Comprender no exige terminar de acuerdo. Exige poder reconocer cómo se construyó una afirmación y qué necesitaríamos saber para revisarla.
Fuentes y alcance
Los ejemplos no atribuidos son ilustraciones editoriales, no testimonios de Casa Ayni.
S22 · Schünemann HJ, Higgins JPT, Vist GE, Glasziou P, Akl EA, Skoetz N, Guyatt GH. Chapter 14: Completing ‘Summary of findings’ tables and grading the certainty of the evidence. Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions, version 6.5.1 (Cochrane, 2024; capítulo actualizado en mayo de 2025). · Certeza por resultado y conjunto de estudios. Esta edición no constituye una revisión sistemática ni una evaluación GRADE formal.Abrir fuente original https://training.cochrane.org/handbook/current/chapter-14
S23 · OMS. Global traditional medicine strategy 2025–2034. 2025. ISBN 9789240113176. Abrir fuente original · Estrategia institucional de evidencia, seguridad e integración culturalmente respetuosa; no aval de cada terapia.
S24 · Cochrane. Chapter 15 Interpreting results and drawing conclusions. Cochrane Handbook. · Interpretación de efectos y límites de las conclusiones.Abrir fuente original https://training.cochrane.org/handbook/current/chapter-15